MILENIO – Saúl Barrientos – Tamaulipas / 27.03.2025
En el vasto mosaico agrícola de México, una revolución verde está germinando: los bioinsumos. Pero, ¿qué son? ¿Por qué son clave para el futuro del campo y la salud de todos? Aquí te lo explico con un sencillo ABC.
Los bioinsumos son productos biológicos elaborados a partir de microorganismos, extractos vegetales o compuestos orgánicos, diseñados para mejorar la fertilidad del suelo, proteger los cultivos de plagas y enfermedades o estimular procesos.
A diferencia de muchos agroquímicos convencionales, los bioinsumos actúan en armonía con la naturaleza, respetando los ciclos biológicos y regenerando la vida del suelo.
En la agricultura, tienen múltiples aplicaciones. Como biofertilizantes, enriquecen la tierra con nutrientes naturales, mejorando su estructura y capacidad de retención de agua.
En materia de biocontrol, combaten plagas con menores niveles de toxicidad, reduciendo el impacto ambiental y protegiendo a los polinizadores, como las abejas, vitales para la producción de alimentos. Y como bioestimulantes, potencian procesos de las plantas, incrementando su resistencia y favoreciendo su desarrollo.
Su aplicación no solo es viable en cultivos orgánicos, sino que también puede integrarse en modelos convencionales para reducir la dependencia de agroquímicos.
Cada vez más productores están adoptando bioinsumos como parte de una transición hacia prácticas agroecológicas. Y es que el uso de bioinsumos en el agro mexicano es mucho más que una tendencia: es una necesidad urgente.
Para la tierra, significan la regeneración de suelos desgastados por el uso excesivo de fertilizantes químicos. Para los productores, una opción de mejorar la productividad a partir de elementos naturales. Para la salud pública, significan alimentos más sanos.
Se trata de producir más alimentos, de hacerlo de forma sostenible y de garantizar que sean más saludables, lo que deriva, sin duda, en menos enfermedades.
Es una causa a la que me he sumado en los últimos años. Estoy convencido que es momento de que los bioinsumos dejen de ser una alternativa para convertirse en un pilar de nuestra agricultura.
Apostar por los bioinsumos es sembrar salud, sostenibilidad y esperanza en el campo. Esta revolución verde apenas comienza, y aquí seguiremos escribiéndola.
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